¿Eres mitómano del ajo? ¿Te pierden las guerras con pistolas de agua? O tal vez alguna vez has soñado con que te caigan defecaciones de alce del cielo… ¡Si es así, quizá por fin has encontrado tu lugar en el mundo! Todo esto y mucho más, se celebra/homenajea/festeja en alguno de los festivales más raros del mundo. ¿Y tú pensabas que en tu pueblo tenían costumbres excéntricas?
En todas partes cuecen habas, y quien diga lo contrario, ¡miente! El mundo, en su gran magnitud, es extraño. De punta a punta se extienden costumbres, cuanto menos, sorprendentes: tradiciones absurdas, prácticas sinsentido y disparates varios a los que no podemos dejar de prestar atención con una sonrisa socarrona. He aquí algunas de las fiestas más extravagantes:
1. Kanamara Matsuri o Festival del Pene (Komaki, Japón)
Todos los años por estas fechas se rinde culto al pene en uno de los festivales más curiosos del mundo. Durante el mes de marzo, en la pequeña localidad de Kokami, el miembro viril masculino se venera como si fuera el mismísimo Buda. Y es que en Japón siempre se ha pensado que el pene es sagrado. Por eso, desde hace 1500 años, se llevan en procesión a gigantescas esculturas fálicas entre flashes de turistas y rezos de locales. Todo empezó con la historia de un demonio que poseyó el cuerpo de una mujer que castró a dos hombres. Para remendarlo, un herrero forjó un enorme pene de hierro para que le rompiese los dientes al malvado demonio. Este evento cobra dimensiones descomunales. Miles de personas salen a celebrarlo y absolutamente todo se transforma en el miembro: desde los perritos calientes, que se recortan en forma de pene, pasando por los souvenirs o las figuras de los budas, que abrazan a gigantescos falos.
2. Garlic Festival o Festival del Ajo (Gilroy, California)
Había una vez un tal doctor Rudy Melone, residente en California, que se empeñó en convertir a su localidad en la Capital del Ajo, desbancando a un pequeño pueblo francés. Así surgió el Festival del Ajo en pleno mes julio, cuando aprieta el calor, donde el “dios ajo” es el centro de todas las miradas. Todo se hace de ajo, para el ajo y por el ajo. Un festival perfecto para estómagos y narices de hierro… ¿Que tienes hambre? No hay problema: come una sopa, un sándwich, una pizza o un pastel ¡Pero todo de ajo, porque no encontrarás otra cosa! Y no olvides calzarte tus zapatos más cómodos, porque una banda tocará música dedicada al ajo. Además, pintores y escultores expondrán sus obras hechas de y para el ajo. ¿Y sabes qué es lo mejor? ¡Que las ponen a la venta! No te olvides traerte un lienzo al ajillo como recuerdo.
3. Moose Dropping Festival o Festival de la Caída del Alce (Talkeetna, Alaska)
Quizá este sea el festival más asqueroso de todos los tiempos. Parece que en Alaska, donde proliferan los alces, se les amontonan los excrementos del animal y no saben qué hacer con ellos. Por eso, en la localidad de Talkeetna se han inventado este festival, donde las defecaciones de alce se arrojan desde el aire en globos aerostáticos. Pero eso no es todo: también se organizan batallas con excrementos del animal, se diseñan joyas con su estiércol y se celebra un concurso donde el ganador – quien resulte más recubierto de las gracias del animal – gana un premio de 1.000 euros. ¿Te atreves?
4. Songkran Festival o Festival del Agua (Chiang Mai, Tailandia)
Que Tailandia es un país poco conocido para nosotros, está claro. Pero que tiene una afición descomunal por el agua sí que nos resultaba un absoluto misterio. Los tailandeses tienen la sana costumbre de comenzar el año con una guerra descomunal de pistolas de agua para limpiar el espíritu. Y no se trata de una simple pelea entre amigos: cerca de 100.000 personas se reúnen para regarse los unos a los otros con cualquier artefacto que sirva para lanzar agua: desde globos, hasta cubos, mangueras o las clásicas pistolas. ¿Te animas a mojarte?
5. Festival de la Tomatina (Buñol, España)
En esto de festivales raros los españoles no nos quedamos atrás. Cada año se celebra en Valencia la mundialmente famosa Tomatina. Más de 40.000 personas se lanzan más de 100.000 kilos de tomate en una batalla campal entre habitantes y turistas en la que se ha convertido en una de las fiestas más populares del mundo. No hay mejor manera de volver a la infancia que tirándole comida a la cara a un extraño, ¡y esta vez sin reprimenda! Si quieres participar en la fiesta del tomate, viaja a Buñol y alquila Apartamentos en Valencia porque luego necesitarás una buena ducha.










