‘Rider’, la tercera canción del ultimo disco del estimulante y sugerente grupo americano Okkervil River, cuyo nombre procede de un relato de la escritora rusa Tatanya Tolstaya, fue al parecer escrita durante un viaje transcontinental en avión por Will Sheff, el líder, cantante, compositor y alma motor de la banda. Se podría decir por tanto que fue escrita en el cielo, y en más de un sentido, pues para Sheff las mejores canciones son aquellas cuyas melodía y letra vienen juntas intempestivamente, sin ser convocadas, como de la pura nada, en sintonía tal vez con la noción rimbaldiana del poeta como medium. Algo que puede ocurrir en cualquier lado.

Ese, aparentemente, fue el caso de ‘Rider’, que tal vez no en todas las ediciones del álbum en el que está inserta, el estupendo y exigente I Am Very Far, ocupa la tercera posición en la lista de canciones, pues como guiño nostálgico de aficionado a la música que añora el aura de los discos importados, especialmente los japoneses, que alteraban el orden de las canciones e incluso presentaban algunos temas diferentes en otras ediciones inencontrables, a Sheff le gusta que las ediciones de sus discos en diferentes continentes jueguen con esta suerte de variaciones. El cantante había intentado quedarse dormido, sin éxito, durante horas y a su alrededor se extendía un panorama de cabezas vencidas por el sueño con las luces apagadas. Entonces se presentó la canción, y mientras las palabras iban formando versos, en su cabeza iban también surgiendo los diferentes instrumentos y los arreglos que demandaba.
No todas las canciones de Okkervill River surgen de la misma manera, naturalmente, si bien todas ellas parecen compartir una cualidad de puzzle que la banda intenta montar en el proceso de interpretarlas. Entre los métodos compositivos de Sheff, que dejan entrever un gusto por nuevas formas de cadáveres exquisitos, una inclinación por maneras de trabajar que permiten el acceso a partes del cerebro diferentes a las que habitualmente usamos, también se encuentra la transcripción de una canción ya existente desde el final al principio y ver hacia qué lugares lleva, melódicos y poéticos, ese recorrido inverso por sus palabras. O tomar una canción en una lengua que no entiende e imaginarse de qué puede estar hablando. Al fin y al cabo estamos hablando de una persona cuya más extensa obra en prosa hasta el momento fue un texto escrito para la editorial Mc Sweeney´s en la que de alguna manera se reescribía la Historia del Black Metal noruego en forma de saga escandinava.
Este particularísimo mundo está presente en I Am Very Far, que presentan el 12 de noviembre en la sala Mirror de Valencia (http://www.discomirror.es/). Su grandioso y rotundo sonido (hasta 40 músicos han participado en el disco, hay canciones donde suenan al tiempo dos pianos, dos baterías y siete guitarras), con ecos de Bowie, Talking Heads y Jarvis Cocker entre otros sin dejar de ser esencialmente americano, supone sin embargo un cambio de paleta considerable y un formidable salto adelante.
Si alquila apartamentos en Valencia no se lo pierda. Por una parte hoy en día no hay muchas bandas tan interesantes. Por otra para Okkervil River siempre ha sido una especie de obligación sagrada darlo todo en cada concierto como si fuera el último, como si no hubiera mañana.











